Las grasas trans o grasas hidrogenadas son las “grasas artificiales” que se encuentran mayormente en las frituras o en los alimentos procesados que comemos, tales como bizcochos, pasteles y otros que necesitan incrementar su tiempo de vida útil. Estas son grasas producidas industrialmente, formadas por aceites que son sometidos a un proceso denominado hidrogenación para volverlas más sólidas. Este tipo de grasa hidrogenada se utiliza para freír o como ingrediente en alimentos procesados, con el fin de prolongar su vida útil antes de llegar a los consumidores. Las grasas trans están consideradas como el peor tipo de grasas que podamos consumir. A diferencia de otras grasas de la dieta, las grasa trans tienen un doble impacto dañino - por un lado incrementan el colesterol malo (LDL) y, al mismo tiempo, disminuyen el colesterol bueno (HDL).


¿POR QUÉ AFECTAN LAS GRASAS TRANS A NUESTRA SALUD?

Al igual que las grasas saturadas o las de origen animal, las grasas trans contribuyen a formar placas de grasa y taponar las arterias. La ingesta diaria de cinco gramos de grasas trans basta para aumentar un 25% el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las grasas trans elevadas asociadas con ejercicios cardiovasculares exigentes/no controlados suponen un mayor riesgo para su corazón. El riesgo de enfermedad coronaria (EAC) prácticamente se duplica (riesgo relativo de 1.93, CI: 1.43 a 2.61) por cada 2% de incremento en calorías de grasas trans consumidas. Se ha demostrado que niveles elevados de grasas trans en glóbulos rojos están asociados con un 47% de aumento de riesgo de paros cardiacos repentinos. Si se determina que el Índice de Grasas Trans es alto, una intervención oportuna y unos simples cambios en la dieta pueden reducir los niveles sanguíneos de grasas trans, evitándose entre el 6-19% de las muertes relacionadas con enfermedades cardíacas, cada año.
Avenida de Europa, nº 2
Local 3 – Planta Alta
Edificio C – Parque Oeste
28922 – Alcorcón 
Madrid

Contacto

info@cdemac.es
912 772 223